Sombras nada más
 
Tango  (1943)
Música: Francisco  Lomuto
Letra: José María Contursi

 

Quisiera abrir lentamente mis venas,

mi sangre toda verterla a tus pies

para poderte demostrar

que más no puedo amar

entonces morir después.

Y sin embargo tus ojos azules,

azul que tiene el cielo y el mar,

viven cerrados para mí,

sin ver que estoy aquí

perdido en mi soledad.

 

Sombras nada más, acariciando mis manos,

sombras nada más, en el temblor de mi voz,

Pude ser feliz y estoy en vida muriendo

y entre lágrimas viviendo

los pasajes más horrendos

de este drama sin final.

Sombras nada más entre tu vida y mi vida,

sombras nada más, entre tu amor y mi amor.

 

Qué breve fue tu presencia en mi hastío,

qué tibias fueron tus manos, tu voz;

como luciérnaga llegó tu luz

y disipó la sombra de mi rincón;

y me quedé como un duende, temblando

sin el azul de tus ojos de mar,

que se han cerrado para mí,

sin ver que estoy aquí

perdido en mi soledad.

 

 

    Compartir en Facebook
     Enviar a un amigo/a